Congreso Internacional sobre Pablo García Baena

Noviembre 17, 2009
Córdoba, 18, 19 y 20 noviembre 2009
Desde Cántico , la revista que dio nombre a un Grupo de poetas cordobeses, hasta la actualidad, una trayectoria de medio siglo de rigor formal e incontestable actitud ética ha hecho del poeta Pablo García Baena un digno merecedor del aprecio de los lectores y de la crítica intelectual. La entidad de su obra reclamaba desde hace tiempo un estudio serio. Para este objetivo, la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, han programado un Congreso Internacional en el que participan especialistas de dentro y de fuera.
El programa académico se completa con un conjunto de actividades para acercar más la figura y la obra del poeta a los lectores y a la ciudad, destacando entre ellas la exposición dedicada a presentar el mundo íntimo del autor y la estrecha relación entre su estética y su propia vida, reflejada en los objetos donde se sintetiza la personalidad humana y la imagen creativa de Pablo García Baena.

Programa

Miércoles 18 de noviembre

A las 19.00 h. Inauguración
A las 19.30h. Semblanzas de Pablo García Baena, por Fernando Ortiz [poeta y crítico], José Infante [poeta y crítico], Mª Victoria Atencia [poeta]
A las 20.30h. Recital poético.

Jueves 19 de noviembre
Formación [ciudades, lecturas, tradiciones]

9.30 a 10.30h. Hacia Antiguo muchacho: la formación de Pablo García Baena, por Francisco Ruiz Noguera [Universidad de Málaga]
11 a 12h. El mundo clásico de Pablo García Baena, por Juan Antonio González Iglesias [Universidad de Salamanca]
16.30 a 17.30h. El esteticismo de Pablo García Baena, por Mª Teresa García Galán [Universidad de Málaga]
17.45 a 18.45h. García Baena: Claves de una poética intensa, por Antonio Colinas [poeta, traductor, ensayista]
19 a 20.15h. El legado de Pablo García Baena, por Carlos Clementson [universidad de córdoba], Juana Castro [poeta], Eduardo García [poeta y ensayista]

Viernes 20 de noviembre
La madurez creativa

9.30 a 10.30h. El arte del metro en Pablo García Baena, por Eric Beaumatin [Universidad Paris III, Sorbonne Nouvelle]
11 a 12h. Nadar sabe mi llama la agua fría: la poesía de Pablo García Baena, por Guillermo Carnero [Universidad de Alicante]
12.15 a 13.15h. Visión de infancia y juventud en Pablo García Baena, de Luis Antonio de Villena [poeta, novelista, crítico]
16.30 a 17.30h. Las lecciones de Pablo García Baena, de Luis García Montero [Universidad de Granada]
17.45 a 18.45h. Síntesis de las aportaciones del Congreso
19 a 20h. Conferencia de clausura: Recordatorio poético de un amigo, por José Manuel Caballero Bonald
A las 20.15h. Palabras de Pablo García Baena. Clausura

Lugar:
Salón de actos del IES Luis de Góngora.

VER: AndalOcio

mrcls.18.noviembre.2009 | 19.00 – 20.30
jvs.19.noviembre.2009 | 09.30 – 20.30
vrns.20.noviembre.2009 | 09.30 – 20.30

 


Enciclopedia y globalización

Noviembre 13, 2009

La recopilación de todos los conocimientos y todos los saberes de la Historia de la Humanidad, el objetivo de los enciclopedistas, es el origen en 1751 de la era de la globalización. D’ Alambert, Diderot y otros enciclopedistas compilaron 35 volúmenes entre 1751 y 1785 en los que colaboraron los principales intelectuales del siglo XVIII.


Premio Nobel de Literatura 2009

Octubre 18, 2009

Herta Müller, premio Nobel de Literatura 2009

Un poema de Herta Müller:

Der Platz war für den Kopf zu schwer
War jetzt gegen drei Uhr
Na, da kam –ein Solitaire
Ich gab ihm eine Kappe
Da sagte er: was soll ich denn mit der?
Ich sagte als er daran roch: Mensch, nimm sie doch.

El lugar no era el más apropiado para la cabeza
Ahora a las tres se encontraba vacío
En eso apareció un solitario
Le di una gorra
A lo que él dijo: ¿Y qué me hago yo con ella?
Al ver que empezaba a olerla dije: hombre, acéptala sin preguntar.
_________________________________________

La Premio Nobel de Literatura 2009 Herta Müller ha publicado un total de 19 libros, cuatro de los cuales están traducidos al español:

* “En tierras bajas” (Niederungen)- Siruela (1990)
* “El hombre es un gran faisán en el mundo” (Der Mensch ist ein grosser Fasan auf der Welt) – Siruela (1992)
* “La piel del zorro” (Der Fuchs war damals schon ein Jäger) – Plaza&Janés (1996)
* “La bestia del corazón” (Herztier) – Mondadori (1997).


El amor en los tiempos del cólera

Junio 11, 2009

Gabriel García Márquez ha escrito algunas de las mejores novelas del siglo XX. Y las ha escrito en español. Un español de Colombia que le valió el Premio Nobel de 1982. Ahora ha sido publicado en Scribd y yo te lo enlazo: 


Haruki Murakami

Abril 22, 2009

Haruki Murakami, por Brigitte Friedrich

Haruki Murakami (Kioto, Japón, 1949) ha vendido cerca de cuatro millones de ejemplares de Tokio blues, publicada en 1987, novela que difiere bastante del resto de sus obras. El escritor confiesa que le gusta crear historias que causen desconcierto en sus lectores. En su última obra, Kafka en la orilla (2006),  rinde homenaje a Franz Kafka. Tras el éxito de 1987 dejó Japón y se instaló primero en Europa y luego en Estados Unidos. En 2005, la editorial Tusquets publicó Tokio blues (undécima edición y sigue acaparando éxitos). Kafka en la orilla, el último de Murakami en España, va por las cuatro ediciones. La cronología de las obras de Haruki Murakami en España es la siguiente: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (2001), Sputnik, mi amor (2002), Al sur de la frontera, al oeste del sol (2003), Tokio blues (2005) y, Kafka en la orilla, (2006). La cronología de creación es bien distinta: escribió primero Tokio blues y luego todas las demás novelas, a las que gradualmente fue restando realismo (y añadiendo dosis de fantasía). El escritor ha afirmado que no tiene interés en escribir novelas largas con estilo realista, pero que se decidió a escribir una novela realista (Tokio blues) como un simple experimento. Con el paso del tiempo, ya no siente interés en el llamado estilo realista.

Trabajo creativo

Su manera de escribir un libro es curiosa. Trabaja sin pausa durante meses para escribir el primer borrador. Luego descansa durante un mes, reescribe durante otros dos meses y vouelve a descansar. Por último, emprende la reescritura durante otro mes más. En total, 11 meses hasta finalizar las 584 páginas de Kafka en la orilla. Entre medias, se dedicó a la traducción del clásico El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. También ha realizado traducciones de obras de Scott Fitzgerald, Truman Capote, John Irving o Raymond Carver. Para él, toda su novela es un homenaje a Franz Kafka. Le gusta escribir sobre comida y suele hacerlo con frases e imágenes que acuden a su mente, sin una línea predeterminada. “No sabría explicar la trama” -ha dicho. Todo es en realidad un paquete llamado historia: Kafka Tamura, el protagonista, se va de casa el día de su decimoquinto cumpleaños. Es una fuga meditada, ya no soporta más que su destino esté unido al de su siniestro padre. Y emprende un viaje que tiene como objetivo encontrar a su madre, que desapareció cuando él tenía cuatro años. No concibe una novela sin que haga cuestionar en los lectores el sentido de la historia, el flujo de su conciencia o la firmeza de la base de su existencia. Él tarda varios años en escribir una novela larga dejándose, literalmente, la piel en ello. Si no fuera capaz de escribir una novela con una fuerza como esa, la escritura no sería más que una pérdida de tiempo.

VER: EL PAÍS


Premio Nacional de la Crítica 2008

Abril 18, 2009

David Trueba, durante su intervencion en la Comisión sobre la Ley del Cine (2008)

El cineasta David Trueba

David Trueba (Madrid, 1969), cineasta y articulista, ha ganado el Premio Nacional de la Crítica 2008 por su novela Saber perder. En poesía, el galardón ha sido para el cordobés Eduardo García por el poemario La vida nueva.

Eduardo García, premio Nacional de la Crítica 2008 (Poesía)

El poeta cordobés Eduardo García

Los galardonados en otras literaturas hispánicas (catalana, vasca y gallega) son los siguientes:

Catalán
Narrativa, Joan F. Mira, por El professor d’historia
Poesía, Teresa Pascual, por Rebel.lió de la sal
Euskera
Narrativ, Kirmen Uribe, por Bilbao-New York-Bilbao
Poesía, Xabier Lete, por Egusentiko esku izoztuzh
Gallego
Narrativa, Marcos S. Calveiro, por Festina lente
Poesía, Chus Pato, por Hordas de escritura.

El premio, que concede cada año la Asociación Española de Críticos literarios, está considerado como unos de los galardones literarios más prestigiosos de España. El jurado ha estado presidido por Miguel García-Posada y han formado del mismo: Carlos Galán, Santos Alonso, Juan Carlos Peinado, Angel Basanta, José Enrique Martínez, Julia Uceda, Juana Vázquez, Balbina Prior y Javier Goñi.

VER:

  • Blog Estatuas verdes

  • Blog Las afinidades electivas

  • Salvador Espriu

    Abril 9, 2009

    Salvador Espriu (c. 1976)

    Salvador Espriu


    BARALLA DE DOS CECS CAPTAIRES

    Per negocis rivals
    de cantonada,
    estrategs de la nit
    ara combaten.

    Un inútil fanal
    il·luminava
    aquell odi brutal
    de mans i plagues
    blanquinoses dels ulls
    sense mirada.

    S’escometen tots dos,
    garrots enlaire:
    ferocitat atroç
    de brontosaures.
    Aguditzen sentits
    d’oïda i tacte,
    cautelosos, subtils,
    per situar-se
    en el terreny potser
    més favorable
    al resultat final
    de la topada.

    No falla ni un sol cop
    l’endevinada
    de l’ombra contra l’ombra.
    S’esbotzaven
    els cranis afaitats
    —pedra picada—
    i fins el moll de l’os
    de l’espinada.

    Després de llarga estona
    de baralla,
    un d’ells cau fent un crit
    als peus de l’altre
    i no es belluga més.
    Tot ple de nafres,
    el vencedor s’ajup
    orientant-se
    per la sang que s’escola
    del cadàver.
    La roba va palpant
    amb molta pausa,
    davalla vers l’infern
    de les butxaques
    i el buida del pecat
    de la xavalla.

     
     INICI DE CÀNTIC EN EL TEMPLE
     
                        A Raimon, amb el meu agraït aplaudiment.
                                  Homenatge a Salvat-Papasseit.
     
    Ara digueu: «La ginesta floreix,
    arreu als camps hi ha vermell de roselles.
    Amb nova falç comencem a segar
    el blat madur i, amb ell, les males herbes».
    Ah, joves llavis desclosos després
    de la foscor, si sabíeu com l’alba
    ens ha trigat, com és llarg d’esperar
    un alçament de llum en la tenebra!
    Però hem viscut per salvar-vos els mots,
    per retornar-vos el nom de cada cosa,
    perquè seguíssiu el recte camí
    d’accés al ple domini de la terra.
    Vàrem mirar ben al lluny del desert,
    davallàvem al fons del nostre somni.
    Cisternes seques esdevenen cims
    pujats per esglaons de lentes hores.
    Ara digueu: «Nosaltres escoltem
    les veus del vent per l’alta mar d’espigues.»
    Ara digueu: «Ens mantindrem fidels
    per sempre més al servei d’aquest poble.»
     
    B., 1965
     

    CEMENTIRI DE SINERA
     
    II

    Quina petita pàtria
    encercla el cementiri!
    Aquesta mar, Sinera,
    turons de pins i vinya,
    pols de rials. No estimo
    res més, excepte l’ombra
    viatgera d’un núvol.
    El lent record dels dies
    que són passats per sempre.

    IV

    Els meus ulls ja no saben
    sinó contemplar dies
    i sols perduts. Com sento
    rodar velles tartanes
    pels rials de Sinera!
    Al meu record arriben
    olors de mar vetllada
    per clars estius. Perdura
    en els meus dits la rosa
    que vaig collir. I als llavis,
    oratge, foc, paraules
    esdevingudes cendra.
     
    XXV

    A la vora del mar. Tenia
    una casa, el meu somni,
    a la vora del mar.

    Alta proa. Per lliures
    camins d’aigua, l’esvelta
    barca que jo manava.

    Els ulls sabien
    tot el repòs i l’ordre
    d’una petita pàtria.

    Com necessito
    contar-te la basarda
    que fa la pluja als vidres!
    Avui cau nit de fosca
    damunt la meva casa.

    Les roques negres
    m’atrauen a naufragi.
    Captiu del càntic,
    el meu esforç inútil,
    qui pot guiar-me a l’alba?

    Ran de la mar tenia
    una casa, un lent somni.
     
    XXVI

    No lluito més. Et deixo
    el sepulcre vastíssim
    que fou terra dels pares,
    somni, sentit. Em moro,
    perquè no sé com viure.

     
    SPIRITUAL, AMB LA TROMPETA DE LOUIS ARMSTRONG

    No s’acaben amb mi la cadena i el temps.
    Uns dits purs alçaran el benigne
    silenci de Déu,
    cada dia i per sempre, damunt el meu crit:
    el silenci em dóna l’antic nom de fill.

    Mira com lluitaven pel cantó de l’est
    folls reis que volien corones de neu.
    Aquesta feixuga raó ponderal
    els guerrers monarques no suportaran.

    No t’ha de commoure, recte pensament,
    que vegis més clares o fosques les pells.
    I et diré que els negres són germans del blanc,
    perquè, quan els pengis, sàpigues plorar.

    Si les barques no surten a mar,
    pescador, boca closa,
    si la vela no guanya la mar,
    la suor de l’home de què menjarà?

    Ara els camps són erms,
    i anirem a la terra d’Egipte,
    on el blat ja creix.
    Tots els pous són cecs,
    i anirem fins a l’aigua tan ampla
    a calmar la set.

    A la naixença del riu,
    alt arquer solitari,
    des de l’origen de l’arbre i del riu,
    dispara’m sageta cap al ben morir.

     
    VERSOS, ENLLÀ DEL CAMÍ

    D’un vell color de plata
    jo voldria que fossin
    els meus versos: d’un noble,
    antic color de plata.

    Davant la mort, que porta
    secrets senyals del rostre
    que jo veig en mirar-me,
    cerco amb ells extingides
    veus del mar, pas de núvol,
    les distants primaveres.

    Trist i lliure, camino,
    davant la mort que em mira,
    a la llum, per la plata
    antiga dels meus versos.

     
     CANÇÓ DEL MATÍ ENCALMAT
     
    El sol ha anat daurant
    el llarg somni de l’aigua.
    Aquests ulls tan cansats
    del qui arriba a la calma
    han mirat, han comprés,
    oblidaven.

    Lluny, enllà de la mar,
    se’n va la meva barca.
    De terra endins, un cant
    amb l’aire l’acompanya:
    «Et perdràs pel camí
    que no té mai tornada.»

    Sota la llum clement
    del matí, a la casa
    dels morts del meu vell nom,
    dic avui: «Sóc encara.»
    M’adormiré demà
    sense por ni recança.
    I besarà l’or nou
    la serenor del marbre.

    Solitari, en la pau
    del jardí dels cinc arbres,
    he collit ja el meu temps,
    la rara rosa blanca.
    Cridat, ara entraré
    en les fosques estances.
     
     
    ASSAIG DE CÀNTIC EN EL TEMPLE
     
    Oh, que cansat estic de la meva
    covarda, vella, tan salvatge terra,
    i com m’agradaria d’allunyar-me’n,
    nord enllà,
    on diuen que la gent és neta
    i noble, culta, rica, lliure,
    desvetllada i feliç!
    Aleshores, a la congregació, els germans dirien
    desaprovant: «Com l’ocell que deixa el niu,
    així l’home que se’n va del seu indret»,
    mentre jo, ja ben lluny, em riuria
    de la llei i de l’antiga saviesa
    d’aquest meu àrid poble.
    Però no he de seguir mai el meu somni
    i em quedaré aquí fins a la mort.
    Car sóc també molt covard i salvatge
    i estimo a més amb un
    desesperat dolor
    aquesta meva pobra,
    bruta, trista, dissortada pàtria.

     
    DE TAN SENZILL, NO T’AGRADARÀ
     
    Cansat de tants de versos que no fan companyia
    —els admirables versos de savis excel·lents—,
    i de mirar com passa l’emperador tot nu,
    i del gran plany del vent, aquest vell adversari,
    i de l’excés de mi, sense missatge,
    ara us diré, amb paraules ben clares,
    amb crit elemental, lluny d’artifici,
    que vull només parar-me en el camí,
    ja decantat amic de l’última injustícia,
    i ajaçar-me per sempre, sense recança, mort,
    damunt la bona terra.

     
    SENTIT A LA MANERA DE SALVADOR ESPRIU
     
    He de pagar el meu vell preu, la mort,
    i avui els ulls se’m cansen de la llum.
    Baixats amb mancament tots els graons,
    m’endinsen pel domini de la nit.

    Silenciós, m’alço rei de la nit
    i em sé servent dels homes de dolor.
    Ai, com guiar aquest immens dolor
    al clos de les paraules de la nit?

    Passen el vent, el triomf, el repòs,
    per rengles d’altes flames i d’arquers.
    Presoner dels meus morts i del meu nom,
    esdevinc mur, jo caminat per mi.

    I em perdo i sóc, sense missatge, sol,
    enllà del cant, enmig dels oblidats
    caiguts amb por, només un somni fosc
    del qui sortí dels palaus de la llum.
     
    B., 1951-1953
     
     
    FINAL DEL LABERINT, I
     
    Amb lent dolor esdevé somni fosc
    aquella llum dels altíssims palaus.
    I el temps l’escampa pel record, ja flor desfeta
    als dits aspres de pluja del meu extrem hivern.
    Miro tota la nit i sento el cor
    vastíssim de la terra, el maternal
    respir fangós que guarda el vinent blat.
    Arribaran demà tranquil·les hores,
    obertes ales amples dels ocells
    duran al camp les grans calmes d’estiu.
    Hi haurà potser molt piadosos arbres
    d’ombres esteses damunt secs camins.
    Però jo, que sabia el cant secret de l’aigua,
    les lloances del foc, de la gleva i del vent,
    sóc endinsat en obscura presó,
    vaig davallar per esglaons de pedra
    al clos recinte de llises parets
    i avanço sol a l’esglai del llarg crit
    que deia per les voltes el meu nom.

     
    LA PELL DE BRAU
     
    XVIII

    Que potser la llengua
    tan llarga i ben treta
    en l’última mofa
    voldria més vi?
    Nosaltres encara en tenim.

    Sota la branca del penjat,
    lletraferits, a Sepharad,
    paràvem taula de sopar,
    car ens escau de celebrar
    com ens trobem —dringa l’or fals—
    els uns als altres genials.

    Puja de l’íntim magatzem
    el repertori del poncem
    fins a la boca. Groc de mel,
    amaga l’ou finíssim tel.
    I amb mots que diu l’afecte quec,
    ens afaitem de sec en sec.

    Mira la nit, el temps mesell:
    ni un bri de vent mou el penell.
    Prou esmolades ja les dents,
    ens allerem d’estar contents.
    Rèiem per torn, pagant escreix,
    tous acudits de ximple amb xeix.

    Fer bon cabdell del mal cordill
    de les paraules, que senzill!
    Maldem estona en l’embolic
    de destriar inic de ric,
    matís de clepsa, tan subtil,
    que molt sovint hi perds el fil.

    Dels llavis d’un malalt del cor
    aprenc que sols l’ànima es mor.
    Em palpo el cos. Sento el consol
    d’esdevenir col o cargol
    o tal vegada gos amb os,
    a l’endemà del meu repòs.

    Contra l’enterc, doctes mandrons
    llancen raons, sòlids maons.
    Però jo sóc, amb el meu corc,
    un indecís a l’entreforc
    d’estranys camins del sí, del no,
    i cal que toqui pirandó.

    Matat el cuc, com de costum,
    ho empudegàvem tot de fum.
    Després de l’àpat, girant full,
    juguem a  cartes. Sempre sull,
    em trumfen l’as, guanya l’astut,
    volen pistrincs, i tururut.

    Ens demanes ara
    si calç d’esperança
    enlluí la negra
    tàvega del tedi
    d’un gran esperit?
    No t’ho podríem aclarir.
     
    XXX

    Diversos són els homes i diverses les parles,
    i han convingut molts noms a un sol amor.

    La vella i fràgil plata esdevé tarda
    parada en la claror damunt els camps.
    La terra, amb paranys de mil fines orelles,
    ha captivat els ocells de les cançons de l’aire.

    Sí, comprèn-la i fes-la teva, també,
    des de les oliveres,
    l’alta i senzilla veritat de la presa veu del vent:
    «Diverses són les parles i diversos els homes,
    i convindran molts noms a un sol amor.»

     
    LLIBRE DE SINERA
     
    I

    Remor de cops d’aixada, no la sents?
    Rera les altes tanques de paret.
    Sense repòs, però molt lentament,
    enllà de la cleda contínua del temps.

    Arrencaven els ceps, han cremat els sarments,
    damunt la terra bona s’estenia l’erm.
    Pel serpent del rial arrosseguem
    passos neguitosos d’aquests peus de vell.

    La saviesa clamava al guaret,
    a les canyes seques que movia el vent:
    «Contempla’t en mi com esdevens
    aconseguida mort de tu mateix».

    Ajupits en l’ombra, caven comparets
    a les despullades vinyes de l’hivern.
    No hi ha llum per tota la buidor del cel.
    Només uns cops d’aixada al fons del fred.
     
    XV

    Assentiré de grat, car només se’m donà
    d’almoina la riquesa d’un instant.

    Si podien, però, durar
    la llum parada, l’ordre clar
    dels xiprers, de les vinyes, dels sembrats,
    la nostra llengua, el lent esguard
    damunt de cada cosa que he estimat!

    Voltats de por, enmig del glaç
    de burles i rialles d’albardans,
    hem dit els mots que són la sang
    d’aquest vell poble que volem salvar.

    No queden solcs en l’aigua, cap senyal
    de la barca, de l’home, del seu pas.
    L’estrany drapaire omplia el sac
    de retalls de records i se’n va,
    sota la fosca pluja, torb enllà,
    pels llargs camins que s’esborren a mar.

    XVIII

    No s’entenia la cançó de la nit,
    de tan clares com eren les paraules.

    «T’avens a vendre per engrunes d’or
    l’antic solar on has bastit la casa.
    Als fills imposes, car els vols senyors,
    guisofis agres d’una llengua estranya.
    Arran sempre de terra, el teu musell
    s’afina barrigant entre deixalles.
    L’amo t’encerta cada dia el llom,
    en fer-ne dòcil blanc d’escopinades.
    Grunys de plaer i ben humil t’ajups
    sota el fuet i les burles més grasses.»

    D’aquella mar venia l’aspre cant
    d’una veu d’ira que no pot cansar-se.
    Des de molt lluny volà com un falcó
    d’esteses ales amples.
    Entrava llargament en el recer
    del jardí dels cinc arbres.
     
    XXIV

    Quan la llum pujada des del fons del mar
    a llevant comença just a tremolar,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Quan per la muntanya que tanca el ponent
    el falcó s’enduia la claror del cel,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Mentre bleixa l’aire malalt de la nit
    i boques de fosca fressen als camins,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Quan la pluja porta l’olor de la pols
    de les fulles aspres dels llunyans alocs,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Quan el vent em parla en la solitud
    dels meus morts que riuen d’estar sempre junts,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Mentre m’envelleixo en el llarg esforç
    de passar la rella damunt els records,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Quan l’estiu ajaça per tot l’adormit
    camp l’ample silenci que estenen els grills,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Mentre comprenien savis dits de cec
    com l’hivern despulla la son dels sarments,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.

    Quan la desbocada força dels cavalls
    de l’aiguat de sobte baixa pels rials,
                 he mirat aquesta terra,
                 he mirat aquesta terra.
     
     
    M’HAN DEMANAT QUE PARLI DE LA MEVA EUROPA
     
                                                                 Cum grano salis.
                                                                 A Joan Crusellas.

    Jo sóc d’una petita terra
    sense rius de debò, sovint assedegada de pluja,
    pobra d’arbres, gairebé privada de boscos,
    escassa de planures, excessiva de muntanyes,
    estesa per llevant al llarg de la vella mar
    que atansa el difícil i sangonós diàleg
    de tres continents.
    Unes palmeres que amb els ulls closos
    miro sempre immòbils sota l’oreig
    tanquen el meu país pel migjorn.
    Pel nord, unes maresmes. I a posta de sol
    hi ha unes altres terres que anuncien el desert,
    les nobles, agostades, espirituals terres germanes
    que jo estimo tant.
    Alts cims trenquen la meva pàtria en dos Estats,
    però una mateixa llengua és encara
    parlada a banda i banda,
    i en unes clares illes endinsades en el mar antic,
    i en una contrada també insular, més llunyana,
    que avui pertany a un tercer poder.
    Que diversa la meva petita terra
    i com ha hagut de sofrir, durant segles i mil·lenaris,
    la violència de diversos pobles,
    les aspres guerres civils enceses dintre els seus límits
    i més enllà del palmerar i els aiguamolls,
    de la seca altiplanura i de les ones!
    Perquè prou sap el nostre llarg dolor
    que qualsevol guerra desvetllada entre els homes,
    la més estranya o grandiosa lluita
    que s’abrandi entre els homes,
    és tan sols una guerra civil
    i ens porta a tots patiment i tristesa,
    la destrucció i la mort.
    Per això ara és tan profunda la nostra esperança
    —en el meu somni, ja contemplada realitat—
    d’integrar-nos, en un temps que sentim proper,
    salvades la nostra llengua i la nostra història,
    en una unitat superior que duu el nom,
    obert, bellíssim, d’aquella filla d’Agènor,
    que un savi esguard veié prodigiosament passar
    de la costa fenícia a les platges de Creta.
    Quan arribi el dia, haurem fet el primer
    i inesborrable pas vers la suprema
    unió i igualtat entre tots els homes.
    I potser aleshores ens serà permès de començar,
    sense classes socials, ni odis religiosos,
    ni diferències cruels i injustes pel color de la pell,
    la nostra peregrinació a través de l’espai,
    cap a la pensada llum,
    i de seguir sense temença les misterioses
    vies interiors de Déu, del no-res,
    els infinits i lliures i alhora
    necessaris camins veritables de la bondat.

    Que no sigui decebuda la nostra esperança,
    que no sigui escarnida la nostra confiança:
    així molt humilment ho demanem.
     
    B., 1959


    Salvador Espriu, Obres completes, 1. Poesia, 2a ed., Edicions 62, Barcelona, 1973.
     
      


    Manuel Vázquez Montalbán

    Marzo 18, 2009

    Manuel Vázquez Montalbán, por Hado Lyria

    Manuel Vázquez Montalbán, por Hado Lyria

    Nacido en Barcelona en 1939, fue un escritor todoterreno (poeta, novelista, periodista y ensayista). Perteneció a la Generación de 1968 o Novísimos. Licenciado en Filosofía y Letras y Periodismo, fue autor de una extensa obra que arrancó como poeta –fue uno de los nueve “novísimos” de Josep María Castellet– y continuó con ensayos, novelas y artículos de prensa siempre comprometidos. En su juventud participó primero en el Frente de Liberación Popular –conocido como Felipe– y, después, en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC, comunista). Condenado a tres años de cárcel en un Consejo de Guerra en 1962, colaboró con la revista “Triunfo”. Sus artículos se recogieron en libros como “Crónica sentimental de España”, “Mis almuerzos con gente inquietante” o “Escritos subnormales”. Su presencia en la prensa española ha sido ininterrumpida hasta su muerte (“El País” o “Interviú”). En poesía, es autor de Una educación sentimental (1967), Praga (1982), su poesía se reúne íntegramente en el volumen Memoria y deseo. Su narrativa, iniciada en Recordando a Dardé, ha producido textos experimentales o como el ciclo de Pepe Carvalho, personaje que apareció por primera vez en Yo maté a Kennedy. En El pianista, ha fabulado el papel del artista en la sociedad contemporánea y en Galíndez, ha reflejado un oscuro episodio de la política española. Murió en octubre de 2003, a los 64 años.

    Los orígenes de la novela negra en España

    Vázquez Montalbán creció en una España pobre y triste. En su juventud, todo estaba prohibido. Y entre una España oficial seria y una oposición más seria aún, el espíritu libre de Manuel Vázquez no podía dejar de emplear el humor liberador. Cuando el realismo social imperaba, él se aproximó a un género clásico, pero a su manera. Mario Lacruz publicó sus primeras novelas policiacas a finales de los sesenta (El inocente, 1969) y García Pavón ganó el Premio Nadal 1969 con Las hermanas coloradas (protagonizada por Plinio). En catalán ya se cultivaba el género (Rafael Tasis, por ejemplo, sacó en 1955 És hora de plegar, al estilo clásico, pero ambientada en la 2ª República. Manuel de Pedrolo publicó en 1954 Es vessa una sang inútil, y Jaume Fuster, en 1972, De mica en mica s’omple la pica).

    Pepe Carvalho

    Montalbán creó una de las series de novela negra más exitosas y prolíficas de la literatura española. Esta serie, protagonizada por el detective Pepe Carvalho, fue un vehículo expresivo para legar una crónica sociopolítica desde los años del tardofranquismo a la reciente democracia. Por citar algunos ejemplos:

    • En (Asesinato en el Comité Central 1981) se consuma un asesinato de un dirigente comunista en plena crisis del Eurocomunismo del PCE.
    • En 1993, serán los fastos de la Barcelona Olímpica quienes centren las aventuras del detective (Sabotaje olímpico)

    Las novelas sirven al mismo tiempo para dar rienda suelta a la pasión desatada del escritor por la gastronomía o el humor ácido y maleducado de un hombre fomal. Fue en 1972 cuando salió a la calle el personaje de ficción más famoso e nuestra novela reciente, el detective Pepe Carvalho. La serie cuent con 22 títulos, entre novelas y relatos, y cambia el rumbo de la novela negra en España. Nadie niega que su influencia ha sido enorme: el italiano Andrea Camilleri reconoce que su comisario Montalbano es un homenaje a Vázquez Montalbán; Petros Márkaris dice que su policía Kostas Jaritos debe mucho a Carvalho.

    Leídos ahora, uno tras otro, los libros protagonizados por Pepe Carvalho, es fácil darse cuenta de la enorme coherencia de la serie, que nace en el tardofranquismo, recorre la transición y llega a la globalización, con el objetivo de inventariar el mundo desde Barcelona. Vemos la evolución del detective, cada vez más cínico, más escéptico y descreído. “No tengo patrias trascendentes, ni voto ni me quedan banderas”, afirma en El hombre de mi vida. El detective Carvalho nace en Souto (Lugo) y llega a Barcelona, al Barrio Chino, durante la Guerra Civil. Tras diversas peripecias y trabajos, se va a Estados Unidos para dar clases de castellano, pero se convierte en agente de la CIA y guardaespaldas de Kennedy. Yo maté a Kennedy es una novela de carácter experimental, con elementos vanguardistas que luego veremos en sus Escritos subnormales. Carvalho regresa a Barcelona en 1970 y ahí empiezan sus apasionadas relaciones de amor-odio con la ciudad. En Tatuaje (1974) ya tiene despacho en La Rambla y casa en Vallvidrera, desde donde puede ver toda la ciudad y donde quema los libros que no le gustan o que cree que no aportan soluciones a una sociedad cada vez más desquiciada. El deseo de huir hacia al sur, hacia lugares donde le gustaría quedarse, es otro de los recurrentes.

    A medida que avanza la serie, Carvalho se disgusta más y más con Barcelona. La destrucción del Barrio Chino para convertirse en el Raval le deja desubicado. Las construcciones olímpicas para los Juegos de 1992 le llenan de furor, tanto es así que en El laberinto griego (1991) y Sabotaje olímpico (1993) vuelve a la experimentación y la subnormalidad. No hay para menos, Carvalho vive en Vallvidrera, y la Torre Foster, muy cerca de su casa, interfiere en su teléfono. Ya no le gusta Barcelona y en dos de las siguientes novelas, emigra. En El premio (1996) se va a Madrid, y Quinteto de Buenos Aires (1997) transcurre en Madrid. En El hombre de mi vida, Carvalho regresa a la Barcelona transformada por los JJ OO y se reconcilia con ella: desde Vallvidrera baja para bañarse en la Barceloneta. Pero se siente cada vez más derrotado, prejubilado. Milenio, en dos volúmenes (2004), es la síntesis y conclusión de la vida de Carvalho. Con Biscuter se van a dar la vuelta al mundo. Para el detective, es una huida y una despedida; para su ayudante, significa la emancipación.

    Si para Vázquez Montalbán y su álter ego Carvalho la relación con Barcelona era de amor-odio, quizá por lo mucho que la querían, para Francisco González Ledesma y su inspector Méndez es de nostalgia. Ledesma guarda la memoria de una ciudad que ya no existe, la que tenía su frontera norte en la plaza de Catalunya y, al sur, el mar, el Barrio Chino y el Poble Sec, donde nació. Barcelona es una obsesión y se erige en la auténtica protagonista de sus novelas policiacas, también de sus memorias, Historia de mis calles (2006). La última, Una novela de barrio (2007), que ganó el Premio Internacional de Novela Negra RBA, transcurre en su mayor parte en el Poble Sec, “un barrio que se está muriendo”, en “el que la cuarta parte de la población de Poble Sec ya no es del Poble Sec. Los antiguos obreros anarquistas ya no existen”. Tampoco “quedan las familias que uno conocía de toda la vida”. Esta novela, como las otras de la serie Méndez, no muestra una Barcelona de postal, sino su lado más oscuro, que sigue existiendo. En esa zona se mueve Méndez, al borde de la jubilación, expedientado, que cree más en la ley de la calle que en la justicia. Un hombre generoso a su manera, que siente compasión por los más desvalidos.

    BIBLIOGRAFÍA

    • Una educación sentimental (1967)
    • Movimientos sin éxito (1969)
    • Recordando a Dardé (1969)
    • Manifiesto Subnormal (1970)
    • Crónica sentimental de España (1971)
    • Yo maté a Kennedy (1972)
    • A la sombra de las muchachas sin flor y Coplas a la muerte de mi tía Daniela (1973)
    • Happy end (1974)
    • Cuestiones marxistas (1974)
    • Tatuaje (1975)
    • La soledad del manager (1978)
    • Los mares del sur (1979)
    • Asesinato en el Comité Central (1981)
    • Praga (1982)
    • Los pájaros de Bangkok (1983)
    • Mis almuerzos con gente inquietante (1984)
    • La rosa de Alejandría (1984)
    • Historias de fantasmas (1984)
    • Historias de padres e hijos (1984)
    • Tres historias de amor (1984)
    • Historias de política ficción (1984)
    • Asesinato en Prado del Rey y otras historias sórdidas (1984)
    • El pianista (1985)
    • El balneario (1986)
    • Memoria y deseo (1986)
    • Los alegres muchachos de Atzavara (1987)
    • Pigmalión y otros relatos (1987)
    • Cuarteto (1988)
    • El delantero centro fue asesinado al atardecer (1988)
    • Escritos subnormales (1989)
    • Las recetas de Carvalho (1989)
    • Pero el viajero que huye (1991)
    • El laberinto griego (1991)
    • Sabotaje olímpico (1993)
    • El hermano pequeño (1994)
    • El estrangulador (1994)
    • Roldán, ni vivo ni muerto (1994)
    • Manifiesto desde el planeta de los simios (1995)
    • Pasionaria y los siete enanitos (1995)
    • Un polaco en la corte del rey Juan Carlos (1996)
    • El Premio (1996)
    • Quinteto de Buenos Aires (1997) 
    • Y Dios entró en La Habana (1999)
    • El señor de los bonsáis (1999)
    • Marcos, el Señor de los Espejos (2000)
    • El hombre de mi vida (2000)
    • Lisboa espías y héroes (2001)
    • Erec y Enice (2002)
    • Milenio Carvalho (2004)

    VER: http://www.vespito.net/mvm/indesp.html


    Pablo García Baena

    Febrero 17, 2009

    El poeta Pablo García Baena (Foto:F.J. Vargas)


    Ariadna

    Enero 25, 2009

    Ariadna y Teseo

    Cerámica del pintor Aisón (c. 425–410 a. C.), en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, en la que Teseo arrastra al Minotauro

    Para los griegos Ariadna pasó a ser conocida como la hija de Minos y Pasífae, los reyes de Creta que conquistaron Atenas tras la muerte de su hijo Androgeo. A cambio de la paz, los atenienses debían enviar siete hombres jóvenes y siete doncellas cada año para alimentar al Minotauro. Un año, Teseo, hijo de Egeo, rey de Atenas, marchó voluntario con los jóvenes para liberar a su pueblo del tributo. Ariadna se enamoró de Teseo a primera vista, como otros personajes femeninos que ayudaron a provocar el nuevo orden (un mitema que caracterizado como los «desertores» por Ruck y Staples), y le ayudó dándole una espada mágica y un ovillo del hilo que estaba hilando para que pudiese hallar el camino de salida del Laberinto tras matar al Minotauro. Ariadna huyó entonces con Teseo, pero según Homero «no pudo lograrla, porque Artemisa la mató en Día (Naxos), situada en medio de las olas, por la acusación de Dioniso» (La Odisea xi.324). Homero no explica la naturaleza de la acusación de Dioniso: aparentemente el dios tenía un papel que le relacionaba con la Señora del Laberinto, que había abandonado su lugar.

    En Hesíodo y la mayoría de las demás fuentes, Teseo abandonó a Ariadna dejándola dormida en Naxos y Dioniso la redescubrió y se casó con ella. Con él fue madre de Enopión, la personificación del vino, y fue ascendida a los cielos como la constelación Corona Borealis. Ariadna permaneció fiel a Dioniso, pero más tarde Perseo la mató en el campo de batalla de Argos. En otros mitos Ariadna se ahorcó de un árbol, como Erígone y la Artemisa ahorcada, un tema mesopotámico. Algunos investigadores creen, debido a su asociación con el hilo y los giros, que era una diosa de la tejedura, como Aracne, y sostienen tal afirmación con el mitema de la ninfa ahorcada. Sin embargo Dioniso descendió al Hades y la trajo de vuelta junto con su madre Sémele. Juntos se unieron entonces a los dioses del Olimpo.