Joaquín Pérez Azaústre

Noviembre 5, 2009

Joaquín Pérez Azaústre

Joaquín Pérez Azaústre (1976) es un escritor cordobés que alterna novela y poesía, a la vez que con sus colaboraciones en la prensa (La Razón y El Día de Córdoba) persigue acercarse a la reflexión. Su primera novela, El cuaderno naranja, apareció en 1998. Premio Adonais en 2000 por Una interpretación, en 2001 publica Carta a Isadora (Ediciones B), “pequeño” relato de 192 páginas. En 2004 se consolida con la publicación de dos libros: su poemario Delta, accésit del XV Premio Jaime Gil de Biedma, y su novela América (publicada por una gran editorial, Seix Barral). Premio Loewe a la Creación Joven con El Jersey rojo en 2006, publica también su novela El gran Felton (Seix Barral). Al año siguente publica su poemario El precio de una cena en Chez Mourice y en 2008 vuelve a la novela, La suite de Manolete, con Alianza Editorial. El gran Felton muestra su admiración por América y por la generación perdida (Scott Fitzgerald y Hemingway). En ella se apunta la idea de que Fitzgerald no hubiera muerto en 1940, sino en 1992, y de que hubiera escrito otros libros.


Literatura, ¿para qué?, por Emiliano Monge

Julio 13, 2009

No me acuerdo de la Primera Guerra Mundial pero la leí hace tiempo.
No me acuerdo de mi primer viaje a Acapulco pero sí de haber leído Crónica de una muerte anunciada en la vieja carretera interminable.
No me acuerdo de ninguna mujer de principios de siglo que no sea Margarita.
No me acuerdo de qué color era el sillón en el que escuché caer el hacha de Raskólnikov. Un sonido apagado que aún corta en mis oídos.
No me acuerdo de ningún cacique mexicano que no se parezca a Pedro Páramo.
No me acuerdo de ninguna cuerda que no haya ahorcado a un inocente.
No me acuerdo de cien años a menos que estén tan apretados.
No me acuerdo de ninguna fuga que no haya sido interminable.
No me acuerdo ya de mis amigos, mejor me acuerdo de Dunois, Billard y el señor Lacaze.
No me acuerdo de haber olido nunca un cadáver, sé que huele a podredumbre, a leche fermentada, al elíxir de las hienas.
No me acuerdo de haber entrado en un panteón sino era en busca de Balzac, Cioran, Duras.
No me acuerdo de más tristes tigres que de tres.
No me acuerdo de ningún lunes que no sea aquel en que se inició la eternidad.
No me acuerdo de haber querido ir a África hasta que se volvió una cuestión personal.
No me acuerdo qué gritaban en la calle mientras Bartleby se negaba nuevamente a hacerlo.
No me acuerdo de la metempsicosis aunque sé que puede llegarse a ella enlazando una jarcia.
No me acuerdo de la Caja de Pandora pero sí de la idiotez de Epimeteo.
No me acuerdo de ninguna tentación que no nazca del amor por el fracaso.
No me acuerdo de ningún silencio que no esconda un ruido de fondo.
No me acuerdo qué estaba comiendo mientras cortaban la cabeza a Damasceno.
No me acuerdo de 1984 aunque recuerdo 1984.
No me acuerdo de ninguna vida que no sea minúscula.
No me acuerdo de un viaje mejor que del que lleva de la cama al escritorio.
No me acuerdo de un calor tan sofocante como el capaz de derretir un par de alas en el aire.
No me acuerdo del lugar en que se encuentra el Mississippi, me acuerdo de que ruge como mil fierros chocando.
No me acuerdo de mejor comedia que la nuestra.
No me acuerdo de París más que de noche.
No me acuerdo de ningún viejo que no sea un pobre Rey Lear.
No me acuerdo de haber oído insultos que los que repite siempre Parra.
No me acuerdo de ninguna infancia apacible.
No me acuerdo de haber visto una serpiente que no se alimentara de elefantes.
No me acuerdo del frío de la nieve, sí del riesgo de no atinar a encender unos cerillos.
No me acuerdo de haber estado en presencia de un oso y aún me aterra el filo de sus garras.
No me acuerdo de haber despertado con la nota de una mujer en la almohada pero Carlota me dejó una nota que decía: Volveré al medio día. Y después de su inicial: O quizá más tarde.
No me acuerdo de haber visto los colores hasta haber leído Para siempre.
No me acuerdo de haberme asomado al agujero hasta que encontré a mi Alicia en su caída.

Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978) es autor del libro de relatos Arrastrar esa sombra (Sexto Piso. Madrid, 2008. 124 páginas. 15 euros).

VER: Babelia Nº 920


Eduardo García

Abril 19, 2009

Portada del libro de poemas La vida nueva, de Eduardo García

BIOGRAFÍA

Eduardo García (São Paulo, 1965). Hijo de españoles, vive hasta los siete años en Brasil. En Madrid transcurre su adolescencia y juventud. Allí cursa Filosofía, especializándose en Estética. Profesor de Filosofía, obtiene en 1991 una plaza en el IES Averroes de Córdoba, ciudad en la que se casó y donde reside en la actualidad. Como poeta es autor de los libros Las cartas marcadas (1995), No se trata de un juego (1998), Horizonte o frontera (Hiperión, 2003), Refutación de la elegía (Generación del 27, 2006) y La vida nueva (Visor, 2008), por la que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica 2008.

LAS PASARELAS DEL DESEO

Llamamos vida
a un desfile de dígitos cansados
zumban coléricas las moscas atrapadas en cárcel de cristal
el viento de la sangre remueve las cortinas
la luz por un instante parece herir la tapia filtrarse en el cemento
la oquedad se adivina y más allá
palpitan en la noche los astros encendidos
combaten los caballos por la flor las aguas por la piedra
la orquídea cobra vida en el torrente
a la luz de la Luna el musgo brilla con fulgor de diamantes en la hierba
no hay rutas convenidas ni semáforos ni siniestros carteles de prohibido pasar
pero abundan los cruces de caminos cuando menos lo esperas amanece
los hombres vagan a su antojo las sendas se disuelven a su paso
quiero decir que a la sombra de los robles te esperan los amigos que perdiste
y hay sábanas tendidas que guardan el olor de encuentros que no fueron
mujeres
que solitario amaste a la distancia
pero aquí el eco salva todos los precipicios
irrumpen de la nada las pasarelas del deseo
trenzan sus trayectorias en todas direcciones
el viajero termina por arrojar al fuego la brújula y los mapas
confiando sus pasos al instinto se interna en la espesura
aunque un día de pronto se detenga a contemplar las huellas de su viaje
despierte abra los ojos comience a comprender
nada importa cuán vasta la travesía se despliegue
la apariencia radiante de confines la ilusión derrochada en la aventura
todas las pasarelas conducen a la tapia
si se es fiel a un deseo si se sigue
su rastro hasta el final
nos aguarda el ladrillo hincado en tierra
la mansedumbre hostil de la costumbre
un olor a madera que envejece
un desfile de escenas repetidas
la cárcel de cristal
sin cerradura

CASA EN EL ÁRBOL

En la copa de un árbol construiré nuestra casa,
con tablones y clavos e ilusión y un martillo
alzaré entre las ramas suelos, techos, paredes,
cuartos en espiral, secretos pasadizos
donde obra el azar el don de los encuentros
y de pronto amanece si me miras al fondo
por donde el viento corre a refugiarse,
madera en la madera, crujen las estaciones,
pasan a visitarnos los amigos,
huele a café, huele al árbol en que nos acogemos,
al rumor de las hojas, a la tierra
donde brota su impulso, su sed de los espacios,
se siente allí el verdor de las promesas,
casa y árbol fundidos, una sola criatura,
se es feliz de algún modo impreciso y vital,
con los años al árbol le van creciendo ramas,
gana cuerpo, se inclina hacia las nubes
y de pronto la casa ha ascendido unos metros
y hasta el aire es más puro, más ancho el horizonte,
las estrellas fugaces proliferan, ahora
vigila la espesura, hay luz en la ventana,
a cubierto de todo, suspendida,
luz de hogar en la noche, resplandor,
y una escala de cuerda entre las ramas,
si subes por la escala no hay retorno,
en la cima del viento hallarás nuestra casa.

PARA NO RENUNCIAR AL ENTUSIASMO

Soñar despiertos siempre
para que los insectos de la herrumbre nos permitan tejer sin telarañas
para ser el hervor la levadura
y no el cemento gris que repta por los muros
pan crujiente en el horno del sol del mediodía fruta madura vértigo
y nunca más sedientos de imposible
reconocernos en el barro de un parabrisas sucio
soñar despiertos siempre
olvidar el autobús cautivo de su ruta el maquinal semáforo los maniquíes ciegos
abandonar el dique seco de los formularios la astucia del burócrata destilando en la tinta su cianuro
dar la espalda sin miedo a cuanto esperan de nosotros aquellos que veneran dos tristes palmos de suelo bajo sus pies
porque es vasta la tierra y a nadie pertenece su clamor
como nadie puede calcular la trayectoria de una grieta en un témpano de hielo
pero ahí está
desafiando la maquinaria de los astros
fiel a su andadura irregular a la belleza
de lo que niega toda simetría soñar
como rasga el torrente la maleza felino por instinto
despreciando
la fría servidumbre de los surtidores el agua encadenada a geometría
soñar despiertos siempre
para no obedecer la ley del amo las consignas
de los ventrílocuos feroces acudir
al futuro que llama a nuestra puerta pidiendo realidad
porque podemos esculpir la vida verdadera
escuchar la llamada de los sueños para rendir la piedra a nuestro afán
abrir surco en las calles sembrándolas de estrellas y de pájaros
de alamedas de cisnes regueros de palomas corrientes submarinas
una extensión de labios que sonríen de juncos que se mecen de amazonas
soñar despiertos siempre
para no renunciar al entusiasmo
y que el hombre no olvide su vocación de nube el súbito
resplandor incendiando su mirada
alfarero del mundo comadrona
que asiste al parto de sus propios sueños

VER: Web de Eduardo García


Premio Nacional de la Crítica 2008

Abril 18, 2009

David Trueba, durante su intervencion en la Comisión sobre la Ley del Cine (2008)

El cineasta David Trueba

David Trueba (Madrid, 1969), cineasta y articulista, ha ganado el Premio Nacional de la Crítica 2008 por su novela Saber perder. En poesía, el galardón ha sido para el cordobés Eduardo García por el poemario La vida nueva.

Eduardo García, premio Nacional de la Crítica 2008 (Poesía)

El poeta cordobés Eduardo García

Los galardonados en otras literaturas hispánicas (catalana, vasca y gallega) son los siguientes:

Catalán
Narrativa, Joan F. Mira, por El professor d’historia
Poesía, Teresa Pascual, por Rebel.lió de la sal
Euskera
Narrativ, Kirmen Uribe, por Bilbao-New York-Bilbao
Poesía, Xabier Lete, por Egusentiko esku izoztuzh
Gallego
Narrativa, Marcos S. Calveiro, por Festina lente
Poesía, Chus Pato, por Hordas de escritura.

El premio, que concede cada año la Asociación Española de Críticos literarios, está considerado como unos de los galardones literarios más prestigiosos de España. El jurado ha estado presidido por Miguel García-Posada y han formado del mismo: Carlos Galán, Santos Alonso, Juan Carlos Peinado, Angel Basanta, José Enrique Martínez, Julia Uceda, Juana Vázquez, Balbina Prior y Javier Goñi.

VER:

  • Blog Estatuas verdes

  • Blog Las afinidades electivas

  • La comida que me gusta

    Marzo 30, 2009

    Diario de una lectora belga

    Patricia Curbillon, lectora el IES Blas Infante

    La comida que me gusta, por Patricia Curbillon

    Lo siento, pero tengo que defraudarte. Si entrego este trabajo tan tarde, no es porque no tenga idea de lo que me gusta comer, sino, al contrario, porque soy víctima de la inacción. Y sí, hay comidas que me gustan y, aunque no lo parezca, comer me encanta. Lo que más me gusta de la comida es su diversidad. Si pudiera, probaría un nuevo plato cada día y compondría un menú con los mejores alimentos de cada país. Ayer, por ejemplo, tuve la suerte de probar un plato peruano: se llama palta rellena –palta significa aguacate en peruano- y consiste en comer un aguacate recubierto de un puré de patatas con zanahorias, guisantes, judías, cebolla cruda condimentada con vinagre, servido con arroz al azafrán. ¡Una delicia!

    Me gusta la comida con especias (comino, cilantro, paprika, albahaca, tomillo, hierbas provenzales…) y la mezcla de sabores salados y dulces. Me gusta la comida que se funde en la boca como un helado italiano una tarde soleada. Por ejemplo, la gastronomía marroquí me encanta por su variedad y riqueza, y sobre todo por su arte de mezclar las especies. Entre colores y olores, el mercado marroquí embriaga los sentidos, es una oda a la vida. Mi compañera de piso y yo intentamos varias veces cocinar un tajine con especias de Marruecos, y ha salido bien, pero nunca sabe igual que allí: es imposible reencontrar ese sabor tan especial, dar con el secreto de las especias. De la comida española, lo que más me gusta es el salmorejo, el pisto -por su mezcla de hortalizas- y la tortilla al roquefort guisada por mi amiga madrileña.

    Intento tener una alimentación equilibrada y variada. Para mí, el desayuno es muy importante para empezar el día con alegría y energía. Tiene que ser una comida consistente. Por ejemplo, el desayuno ideal estaría compuesto de :

    -pan: francés o alemán con cereales, o mejor, un pan integral recién salido del horno, todavía humeante, caliente y tierno

    -jamón: un serrano español o un tocino de los Balcanes

    -queso: un gouda al comino holandés, un apenzeller suizo, un beaufort francés o una crema de queso al roquefort.

    -aguacates de México

    -huevos “à la coque” de la finca del vecino

    -mermelada de frutos del bosque que se unte sobre un pequeño camembert caliente

    De bebida: un earl grey inglés o un té de menta marroquí y un zumo de naranja natural andaluz. Los grandes días, un “atole”, una bebida caliente mexicana compuesta de leche de arroz aromatizada con guayaba, nueces, fresas… Pero podría ser también una leche de almendras fresca con sabor a azahar… Y todo eso aderezado con la manera española de comer, es decir, compartiendo y probando un poco de cada plato (parecido al mezze libanés). Tengo que detener mi relato porque ya me vienen las ganas de comer. ¡Y estamos sólo al inicio del día!

    Soy exigente con la comida, pero no necesito platos muy elaborados o especiales. Me gusta la sencillez de una zanahoria o un brécol crudos, una manzana con un buen queso o una buena porción de patatas fritas belgas con una salsa “andalusa” (una salsa un poco picante que no existe en Andalucía pero sí en Bélgica, dos regiones surrealistas). Siempre me ha gustado comer, pero cocinar… Antes odiaba cocinar porque no tenía la paciencia requerida. Progresivamente he aprendido, y aunque me falta mucho, aprecio más este arte alquímico de saber eligir, mezclar y transformar alimentos por el placer de los ojos y de la boca… ¡Y de la amistad!

    Si tengo que comer sola, descuido más fácilmente mi alimentación, porque no existe el placer de compartir: comer y compartir un buen plato es como escuchar y compartir un fragmento de música preciosa. Además, la dimensión social de la comida es esencial, porque comer es reunirse para compartir en todos los sentidos de la palabra. En francés, por ejemplo, le copain, el amigo, es etimológicamente la persona con quien se comparte el pan. ¿Será también con la amiga con quien se comparte la miga?

    Esta dimensión social y familiar destaca en España: regresar a casa para comer con la familia es fundamental. Entre las 3 y las 5, la ciudad española se vuelve una ciudad fantasma. Me ha pasado varias veces. Un día no regresé a casa a mediodía y me comí un bocadillo en un parque. Pude observar que las escasas personas que veía eran marginales o bien parejas de mayores caminando muy despacio. Por el contrario, en Francia y Bélgica, los niños comen en la escuela y, cuando el tiempo lo permite, los parques están llenos de trabajadores comiendo bocadillos. Por eso se ha desarrollado todo un “arte” del bocadillo en esos países, un arte que no existe en España.

    El momento del reparto durante la comida es muy importante para mí, y tengo que decir que tuve una decepción muy grande en España en lo concerniente a este punto. Desde el mes de octubre me he mudado ya dos veces y en los tres pisos que he compartido, los españoles comían automáticamente en frente de la televisión. Es verdad que muchas veces la televisión no es nada más que un fondo sonoro y que nadie está realmente atento a lo que pasa en esta caja, mágica y diabólica a la vez. Pero es innegable que las personas se quedan más o menos hipnotizadas por ella. Esta costumbre de encender la televisión durante la comida corta muchas veces la posibilidad de comunicarse. Yo la veo como una contaminación.

    Intentando remediar esta situación, organicé una vez una cena colectiva, y al pedir de manera educada si podíamos apagar la televisión, recibí la respuesta siguiente: “¿Por qué apagarla si nos hace compañía?”. Ese día me enteré de que la televisión comía pan también y era un amigo más. Todavía me cuesta mucho trabajo aceptarlo. Pero seguramente es un hecho cultural y hay que tomarlo como tal. Resulta irónico que mi compañera de piso americana y yo comamos juntas en la cocina, y las compañeras españolas en el comedor, en frente de la televisión. Eso no impide que nos llevemos bien, pero no tenemos la misma costumbre de comer y comunicarnos. La repetición de esta experiencia me marcó mucho y contribuyó seriamente a la destrucción del estereotipo que tenía –que tiene la mayoría de los extranjeros- sobre el pueblo español. Lo extraño es que esta costumbre de comer ante la televisión contradice el ejemplo de la reunión familiar o la costumbre del reparto en el arte de comer español (las tapas y raciones).

    Pero, observo que esta charla sobre la comida se vuelve gastrosociología… Tiempo de acabar y de desearos un buen provecho con muchas especies y muchos amigos (¡sin tele!).


    Atalaya

    Marzo 13, 2009

    Sario, de Atalaya, por Guerrero

    En 1983, el sevillano Ricardo Iniesta forma Atalaya Teatro Experimental Andaluz, con la idea de equipo permanente de investigación. Los dos primeros años forman la prehistoria del grupo que a través de un fuerte entrenamiento actoral y de la experimentación pone en escena dos espectáculos de teatro de calle. Desde 1996, Atalaya ha producido los siguientes espectáculos:

     

    *Elektra

    *Divinas palabras, de Valle-Inclán

    *Exiliadas

    *El Público, de Federico García Lorca

    *Medea (la extranjera)

    *La ópera de tres centavos, de Bertold Brecht

    A solas con Marylin

     

    Texto:  Zurro, Alfonso
    Dirección y espacio escénico:  Iniesta, Ricardo
      Téllez, Sario
    Iluminación:  Conesa, Alejandro
    Intérprete:  Téllez, Sario/Sanz, María
    Vestuario:  De Giles, Carmen
    Realización de Escenografía:  Teión, S. L.Gozalves, Pablo
    Producción:  Rivera, Sonia
    Administración:  Lozano, Teresa
    Coordinación técnica:  Calderón, Rafael
    Distribución:  Rivera, Sonia
      Palacios, Paula
    Ayudante de Dirección:  Zampetti, Erica
    Prensa:  Palacios, Paula

    SINOPSIS

    A solas con Marilyn es la historia de una cajera de supermercado a la que un día abandona su marido. Ella le pregunta el nombre de la otra y él dice Marilyn. Sólo una palabra: Marilyn, un nombre que acciona un camino de destrucción en el que se adentra la protagonista de una historia común contada poéticamente. Habla el desamor, el abandono, la frustración el “qué tonta he sido por entregarme a él” y el “qué tienen las otras que yo no tenga”. Revive en tiempo presente todos los mitos de la mujer abandonada, desde Medea a Marilyn, haciéndose presente la tragedia en una situación cotidiana y materializada en personajes de rostro conocido, en una mujer de hoy, la cajera de un supermercado que pasa al otro lado del espejo y entonces, frente a frente, se pregunta por los grandes misterios que atenazan nuestra existencia. La protagonista no tiene nombre, pero un nombre le machaca el pensamiento: el nombre de Marilyn. Ella nos contará su historia y nosotros la escucharemos como una confidencia. A veces, nos la susurrará al oído; otras estaremos mirando por el ojo de la cerradura; otras nos meteremos en sus sueños. Para llevar a los espectadores a ese terreno siempre resbaladizo de los sueños, un laberinto que a veces se abre y otras se cierra.


    SFDK

    Febrero 19, 2009

    Poesia

    Rimas de Zatu, de SFDK

    Estoy sentado mirándote a los ojos,
    Me pierdo en tu reflejo,
    Eres mi juventud cuando estoy viejo,
    La solución a mis complejos,
    El lóbulo de tus orejas,
    Las líneas de mi vida,
    Son las líneas de tus cejas.
    Tu pelo, que cambia siempre a gusto mío,
    Cuando te tiñes de morena eres mi ninfa que salió de un rio,
    Sabes que lloro tanto como sonrío,
    Tus cabellos rubios naturales son mi tesoro perdido.

    Rima: SFDK
    Cancion: Yo creo
    Disco: Los Veteranos

    VER:http://www.sfdkrecords.com


    Benjamín Prado, poeta sin fin

    Febrero 11, 2009
    Benjamín Prado, en el IES Blas Infante de Córdoba (Foto: Ana Cabello)
    Benjamín Prado, en febrero de 2009, durante un acto en el IES Blas Infante de Córdoba (Foto: Ana Cabello)
    Poeta y novelista español, nacido en Madrid en 1961, fue durante 13 años fiel escudero de Rafael Alberti, destacado miembro de la Generación del 27. Desde la década de los ochenta colabora con la prensa, primero con Diario 16, a través de Culturas, paradigmático suplemento dirigido por Antonio César Molina o por José Miguel Ullán, y más tarde con el Diario EL PAÍS. Nombrado en 2005 Director de Cuadernos Hispanoamericanos, revista cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores -en sustitución de Blas Matamoro-, es un poeta vinculado a la Generación de la Libertad (Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, Andrés Trapiello, Javier Egea o el cantautor Joaquín Sabina).
    El profesor Emilio Luque presenta al novelista Benjamín Prado durante el acto en el IES Blas Infante de Córdoba (Foto: Ana Cabello)
     
    El profesor Emilio Luque presenta al novelista Benjamín Prado en el IES Blas Infante en febrero de 2009 (Foto: Ana Cabello)

            Si digo Rafael

    Si digo Rafael digo Picasso,
    cabello de ángel, gorro marinero,
    Ignacio, Federico, Garcilaso,
    Aitana, Benjamín, García Montero.

    Si escribo cal y canto, ¡qué osadía!,
    si Trastévere… casa de flores,
    no pasarán quiere decir Dolores,
    si naufrago pernocto en su bahía.

    Si te falla mi hombro es porque muero,
    si nombro a Juan abrazo al panadero
    del pan de anís de la melancolía.

    Si te desvives culpo a tu asesino,
    si calla Alberti se avinagra el vino
    del bar del Puerto de Santa María.

    Joaquín Sabina, poema XLVII de Ciento volando de catorce.

     
     

    Fotos del acto en el IES Blas Infante 

     

    Cuadernos de Arena, de José Pallarés Moreno

    Enero 19, 2009

    Estorban los senderos 

    Estorban los senderos
    para llegar al claro
    perdido entre los árboles.

    Olores apagados,
    colores de silencio
    abren camino al mar.

    *

    Y allá lejos,
    en las rocas que la marea descubre,
    aguardarás caricias.

    Para morir, las olas;
    para el amor, la espuma.

                                      JOSÉ PALLARÉS MORENO


    Contexto histórico del s. XXI

    Febrero 7, 2008