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Córdoba de los Omeyas

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Autor: Antonio Muñoz Molina

Editorial: la de la portada que os enseño es de la Fundación José Manuel Lara, aunque en cualquier librería que visitéis podréis encontrarlo también de otras editoriales.

Año: 1991, a cargo de Planeta (1ª edición).

Recomendado a: cualquier mortal al que le guste el tema de Córdoba en general, y el del período musulmán en particular.

Valoración: Excelente y muy recomendable para leer, sobre todo en verano.

Aquí os dejo una pequeña sinopsis del libro:

” Después de una bella y sugestiva introducción a la ciudad, Antonio Muñoz Molina narra para el lector la historia de la Córdoba musulmana, desde el año 711, en el que los invasores del norte de África conquistan el lugar, hasta las guerras civiles que desintegran el califato, haciendo posible que en 1236 Fernado III el Santo se apoderara de lo que fue capital de los califas. Entre las estampas que componen el libro destacan los capítulos dedicados al primer emir cordobés, Abd al-Rahman I, a la vida cotidiana de “la ciudad laberinto”, con interesantes detalles significativos sobre las costumbres, las casas y la mentalidad de la época, a la Córdoba de Abd al-Rahman II, Ziryab y el mártir cristinao san Eulogio, Abd al-Rahman III y la mezquita, o el extraordinario personaje que es al-Mansur. Con una prosa de gran escritor, Antonio Muñoz Molina consigue que todo este magnífico pasado cordobés reviva con una brillantez insólita que hace de esta evocación una verdadera obra maestra, recuperada en un nuevo formato que incluye decenas de fotografías inéditas”.

Este es el resumen que viene en la contraportada de la edición de la fotografía que he subido un poco más arriba, que es también la de mi libro. Hay poco que decir a esto, pero intentaré exponer mi humilde opinión.

Es un libro que habla meramente de la Historia particular de una ciudad (en este caso Córdoba en el período musulmán). Sin embargo, el ensayo y la simple función divulgativa del texto se mezclan con la narrativa, donde también se puede apreciar la biografía de personajes relevantes en este período, así como también se observan rasgos de la novela de viajes. Esta mezcla puede que a vosotros sólo os aburra, pero a mí me hizo evocar e imaginar muy vívidamente la ciudad de entonces, ya que en la obra de Antonio Muñoz Molina la ciudad no es simplemente un marco para una historia, sino un elemento vivo y cambiante que está íntimamente ligado a la acción. Respecto a mi experiencia personal, yo lo leí este verano y me hizo ver la ciudad de otra forma. Lo leía durante la siesta, con la deliciosa morriña de estar a punto de echar una cabezadita con el aire acondicionado, o bien por la noche, cuando la ciudad cambia por completo y mi imaginación se lanzaba a aventurarse por aquellas calles de las que apenas queda el alma. Cuando por las mañanas me iba a pasear por ahí, me imaginaba que toda esa gente no era sino un maremágnum de fieles que iban a rezar a la mezquita, que los pórticos del Patio de los Naranjos estaban llenos de pujas de libros y no de excursiones de japoneses que no te dejan hacer fotos… En fin, que este libro es uno de los que cuando los lees, dejan huella. Para finalizar dejo un enlace de una noticia relacionada con el libro en el periódico ADN.

Cuentos de la Alhambra

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Autor: Washington Irving

Editorial: Como en el caso anterior, hay de muchas editoriales. Una edición muy buena es la de Everest, que contiene también fotos de la Alhambra y sus alrededores.

Hermann Hesse, `Siddharta´

Cuando Hermann Hesse cumplió cincuenta años, en 1927, su amigo Hugo Ball, a quien conocía desde 1920 y con quien compartía entonces la condición de «enemigo de la patria» por su oposición a la guerra, le dedicó el libro que hoy presentamos. Más que estricta biografía, Hermann Hesse, su vida y su obra es minuciosa descripción de un periplo espiritual desde la proximidad de quien comparte universo («Ha sido a lo largo de muchos años un ejemplo para nosotros, que en muchos momentos de necesidad nos ha estimulado confortándonos y en muchos momentos de debilidad nos ha reconvenido exhortándonos», afirmó Hesse de Ball). Una lectura iluminadora y un relato que se despliega en aquella mágica zona en que vida y literatura se confunden. 

SIDDHARTA (El Acantilado)

Desde la más temprana infancia, la música y las impresiones de la India son una misma cosa para Hesse; son la herencia Gundert en su casa paterna. Así que los comienzos de Siddharta se remontan aún más atrás que los de Demian. El amigo, que esta vez es guía, se encuentra ya en la fiesta del bautizo de Hesse, en Calw, y tiene dos figuras: es el abuelo Gundert, que junto a su diccionario del malabar ha confeccionado también un libro de canciones malabares; y es, sobre todo, el padre del poeta, ese humilde, modesto, insignificante Johannes Hesse, que también como escritor merece todo el respeto en unión con su hijo.

Las canciones malabares del abuelo no eran en absoluto únicamente una publicación literaria o erudita destinada al mundo exterior. El propio Hesse señalaba (con ocasión de sus Canciones de poetas alemanes) que «nuestros padres, y más aún nuestros abuelos, no sólo sabían leer, sino que también recopilaban poemas en gran número, los copiaban, los aprendían de memoria». No dice que también cantaban esas canciones, y que ésa es la verdadera prueba del valor de una canción; pero en la casa de Hesse, en Calw, se cantaban incluso las canciones malabares; la erudición no se quedaba en los tomos. La hermana del poeta me escribió expresamente: «En Basilea estábamos casi únicamente con niños de la misión, cantaban toda clase de poemas malabares y conocían a todos los jóvenes hermanos que se formaban en la casa de la misión». En casa del abuelo, en Calw, había además un armario con objetos indios, pequeñas imágenes de Krishna, toda clase de figurillas vestidas; «también teníamos, de la época india de mi madre, vestidos muy hermosos del norte de la India, algunos mahometanos, con los que a menudo nos disfrazábamos. Pero más importante que todo esto era, sin duda, el trato constante con la India».

También el origen de Siddharta tiene una historia, más que los otros libros del poeta. La obra se terminó en el Tesino en 1 9 2 2 . Pero la primera parte, hasta el momento en que aparece Kamala, remite a la vecindad de los Cuentos. Esa primera parte fue escrita el mismo año de su aparición, 1 9 1 9 , y se publicó en el Neue Rundschau. También la posterior evolución del libro, hasta el momento en que Siddharta busca la muerte en las aguas y de pronto encuentra junto a sí a su amigo Govinda, surgió ya en el invierno de 1 9 1 9 . Luego se produjo una pausa de casi año y medio, que sólo cabe explicar porque el tema de Siddharta, cuya localización es anterior, se cruzó con la experiencia de Klingsor de 1 9 1 9. El tono de cuento de la primera parte, la separación del padre e incluso la dedicatoria a Romain Rolland presentan amplias reminiscencias de la primera época de Berna. Pero todavía el episodio de Kamala de la segunda parte contiene decisiones esenciales tomadas ya en Berna. Nuevos son los intensos estudios religiosos de los años que van de 1 9 1 9 a 1 9 2 2 , y nuevo es, en su conjunto, un distinto carácter de la música. Antes, incluyendo el Klingsor, la música de Hesse era comparable a la oscura y abigarrada dulzura de las vidrieras medievales. Ahora, esa música recibe un rayo de luz desde arriba, desde la máxima altura. Ahora se llena de la luz del día y del sonriente esplendor de Dios.

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