
En 1983, el sevillano Ricardo Iniesta forma Atalaya Teatro Experimental Andaluz, con la idea de equipo permanente de investigación. Los dos primeros años forman la prehistoria del grupo que a través de un fuerte entrenamiento actoral y de la experimentación pone en escena dos espectáculos de teatro de calle. Desde 1996, Atalaya ha producido los siguientes espectáculos:
*Elektra
*Divinas palabras, de Valle-Inclán
*Exiliadas
*El Público, de Federico García Lorca
*Medea (la extranjera)
*La ópera de tres centavos, de Bertold Brecht
A solas con Marylin
| Texto: | Zurro, Alfonso |
| Dirección y espacio escénico: | Iniesta, Ricardo |
| Téllez, Sario | |
| Iluminación: | Conesa, Alejandro |
| Intérprete: | Téllez, Sario/Sanz, María |
| Vestuario: | De Giles, Carmen |
| Realización de Escenografía: | Teión, S. L.Gozalves, Pablo |
| Producción: | Rivera, Sonia |
| Administración: | Lozano, Teresa |
| Coordinación técnica: | Calderón, Rafael |
| Distribución: | Rivera, Sonia |
| Palacios, Paula | |
| Ayudante de Dirección: | Zampetti, Erica |
| Prensa: | Palacios, Paula |
SINOPSIS
A solas con Marilyn es la historia de una cajera de supermercado a la que un día abandona su marido. Ella le pregunta el nombre de la otra y él dice Marilyn. Sólo una palabra: Marilyn, un nombre que acciona un camino de destrucción en el que se adentra la protagonista de una historia común contada poéticamente. Habla el desamor, el abandono, la frustración el “qué tonta he sido por entregarme a él” y el “qué tienen las otras que yo no tenga”. Revive en tiempo presente todos los mitos de la mujer abandonada, desde Medea a Marilyn, haciéndose presente la tragedia en una situación cotidiana y materializada en personajes de rostro conocido, en una mujer de hoy, la cajera de un supermercado que pasa al otro lado del espejo y entonces, frente a frente, se pregunta por los grandes misterios que atenazan nuestra existencia. La protagonista no tiene nombre, pero un nombre le machaca el pensamiento: el nombre de Marilyn. Ella nos contará su historia y nosotros la escucharemos como una confidencia. A veces, nos la susurrará al oído; otras estaremos mirando por el ojo de la cerradura; otras nos meteremos en sus sueños. Para llevar a los espectadores a ese terreno siempre resbaladizo de los sueños, un laberinto que a veces se abre y otras se cierra.
Escrito por Emilio Luque 
Escrito por Emilio Luque