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Alfonsina Storni

enero 29, 2009

Alfonsina Storni (Foto: Wikipedia)

No sabemos si Alfonsina Storni es más leyenda que poesía o al revés. Pero la verdad es que su poesía, valiente y sencilla, sigue siendo ejemplo de toda una generación argentina de principios del siglo XX. La de Mercedes Sosa ha sido una de las voces más emocionantes que recuerdan a nuestra poetisa. Alfonsina, enferma de cáncer terminal, acabó con su vida como también hizo su amigo Horacio Quiroga. Para despedirse escribió una carta a su hijo y un poema enigmático al diario La Nación:

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

 
La tradición fijó la leyenda de que fue internándose lentamente en el mar, a pesar de que algunos testigos aseguran que se arrojó desde unas rocas. Y así desapareció una mujer que vivió con gran decisión, como queda claro en su poema Tú me quieres blanca. Ahora podemos leerlo mientras lo escuchamos de su propia voz, con una sorna propia de quien supo dominar su vida…

TU ME QUIERES BLANCA

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

VER:
Poesía de Alfonsina Storni
.
Es hora de poesía
.
¿Puede verse la poesía?
Generador de poesía visual.

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